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Tximo Gracia, la obsesión por el dodecadro

El artista local Tximo Gracia acaba de concluir su exposición Dodecaedros en el CC La Despernada, en Villanueva de la Cañada. He compartido con él una mañana en su taller-estudio para conocer cómo empezó en el mundo de la escultura y de dónde nace su particular obsesión por el dodecaedro, un polígono regular cuya geometría está vinculada con el estudio de la proporción áurea.

Empezar

            —¿Que cómo empecé con la escultura? Pues mira: la primera vez que hice una me resultó tan sencillo que me sentó de maravilla. Pero no el hecho en sí de hacerla, sino que fuera yo solo. Cuando dejé el grupo de música intenté crear por mi cuenta, pero siempre me encontraba que dependía de otros, que estaba limitado. Con la escultura me di cuenta de que podía materializar mis ideas sin nadie más. Al hacer mi primera figurita, durante un curso de forja, sentí por primera vez que había plasmado una idea desde el principio hasta el fin. Me enganchó. Materializar ideas sin depender de nadie. Me veía capaz de hacerlo.

Tximo Gracia se licenció en Físicas en 2003 pero solo ha ejercido como tal una vez. Nada más acabar la carrera se puso a trabajar en Coritel, una consultora tecnológica ubicada en el polígono empresarial La Finca, en Pozuelo de Alarcón. Como programador.

            —Era lo que hacíamos casi todos los que habíamos estudiado Físicas y nos gustaba un poco la informática.

           Lo hizo durante dos años, hasta que se dio cuenta de que no era lo suyo.

            —Mira, yo me dije: ni esto me gusta ni me gusta el futuro que veo. Miraba a los veteranos que trabajan allí y no veía ninguna diferencia.

           Se marchó. Primero trabajó en una pequeña empresa que daba servicio a clínicas dentales. Su trabajo consistía en hacer controles de calidad a los equipos de rayos X.

            —Me hice el curso superior dental porque era el más sencillo, de andar por casa. Luego hice el Curso Superior de Protección Radiológica.

            Lo hizo en el Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (CIEMAT), en Madrid. Empezó a medir niveles de radiación. Durante los tres años que duró aquello probó el sabor de la libertad, ser dueño de su tiempo. Se subía a un Renault Clío y viajaba por España. Se le exigía resultados, pero nadie se metía en cómo se organizaba. Aquello, para su desgracia, no duró mucho. El negocio tenía otros dos socios y la relación entre ellos no era la mejor. Tximo Gracia se encontró en el medio, intentando quedar bien con uno y otro. Harto, decidió romper. Y la decisión le ratificó en la idea que había ido tomando forma en su interior.

            A principios de 2008 se encontró sin trabajo, con su mujer estudiando una oposición y viviendo de la ayuda de sus padres. Se le ocurrió entonces crear un servicio de copias de seguridad por Internet. No lo hizo con un software desarrollado por él, como hubiera sido lo lógico, sino que se lo compró a una empresa americana. Sin conocimientos, sin medios y sin modelo de negocio, se vio sacudido por una revolución mundial que acaba de comenzar

Creó un servicio de copias de seguridad por Internet. Cuando quiso darse cuenta se vio sacudido por una revolución mundial que acaba de comenzar

            Un día, casi sin darse cuenta, empezó a trabajar con su padre. El espíritu emprendedor de este le había llevado a dejar —treintañero y con cuatro críos— el puestazo en INESPAL y meterse en el mundo financiero. En temas de inversión automatizada y especulación financiera. Se había propuesto sistematizar estrategias para operar en Bolsa y generar beneficios. Le pidió ayuda para desarrollar la idea.

            Durante 10 años estuvo con él. Hizo otro máster —Certified European Financial Analyst— esta vez en análisis financiero, en el Instituto Español de Analistas Financieros (IEAF). En 2014 tenía dos programadores trabajando para él. Había diseñado y desarrollado una máquina que generaba estrategias por sí sola, creando conjuntos completos de reglas de compra y venta. En realidad, aquello ya existía. Se llamaba programación genética y era el embrión de la inteligencia artificial (IA), pero la simple idea de haberlo desarrollado él solo desde cero le entusiasmaba.

            En plena crisis de los cuarenta, con el futuro envuelto en bruma y una hija recién nacida, Tximo Gracia hizo de todo. Montó un huerto en el jardín de su nueva casa para recordar al de su niñez, donde jugaba con su abuelo; se apuntó a un curso de arco en Boadilla del Monte, donde obtuvo el título y un carné de federado; se sacó el título de piloto de ultraligero y se planteó el de planeador, en Ocaña, pero era una inversión demasiado alta en aquel momento y lo descartó. Como siempre había sido muy “manitas”, hizo también un curso de soldadura. Y luego otro y otro. Se embarcó “en plan elemental” en el diseño en 3D con ordenador. Por último, sacó su Opel Corsa del garaje y montó un pequeño taller donde empezó a hacer objetos de forja: mesas, cosas para la casa, bancales para el jardín… Como hobby. Por afición.

            El fondo de inversión no terminó de cuajar. Es el año 2015 y los problemas se multiplican. Fue entonces cuando su padre se convierte en presidente de EBN, un pequeño banco de inversión, situado en el Paseo de Recoletos y los balcones tenían vistas a la Biblioteca Nacional. Se fue con él y se incorporó a la gestora EBN Capital.

            En su interior crecía, sin embargo, la idea de emprender otra forma de vida. Se planteó la posibilidad cierta de abandonar el trabajo, pero sopesó el impacto que su decisión tendría en sus compañeros y en sus principios. Desistió.

            —En la gestora me hicieron un traje a medida. Es lo que tenía llevar el apellido del presidente. Cuando planteé de manera oficial marcharme, me llamó el director general y me dijo: Chaval, ¿qué quieres, más tiempo libre? Vale. Y me lo dio. Me reduje la jornada y el sueldo y así pude dedicarme a mis chorradas.

            Dedicado a sus “chorradas” estuvo poco más de un año. En el año 2017 había empezado a vender sus jardineras online. En 2018 abandonó por completo la gestora y se dedicó a trabajar por su cuenta.

JULIÁN DUEÑAS

Licenciado en Periodismo y Máster en Escritura Creativa por la Universidad Complutense de Madrid, Máster en Dirección de Comunicación y Publicidad por ESIC. Profesional con 30 años de experiencia, los últimos 15 de ellos como director de la revista GEO, puesto que simultaneó durante otros cinco años con la dirección de la revista gastronómica BEEF! La publicación fue galardonada con el Premio Nacional de Gastronomía bajo su dirección. Es miembro de la Asociación de la Prensa de Madrid (APM).

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